¿Es justo quitar una vida humana para resolver un problema?

El 7/11/2021 el pueblo boliviano amaneció con una triste y trágica noticia. José María acababa de morir,o mejor dicho, José María fue eliminado, en términos más exactos, ¡fue asesinado!. Apenas pesaba 500 gr, no tenía posibilidad alguna de ganar la batalla por su vida, tenía unos enemigos más fuertes que él los cuales amparados bajo la ley pregonaban justicia, pero en realidad fueron sus perseguidores, estaban fuertemente pertrechados por sus grandes influencias, tanto internas como externas.

Eran personas e instituciones poderosas, frente a las cuales nadie puede hacer nada, así lo demuestra la historia, manejan el poder y son amigos de grandes intereses no solo internos, sino sobretodo externos, que vienen actuando hace bastante tiempo, muchas veces se las denunció para que paguen por sus crímenes, pero generalmente no son acusados, es más, salen indemnes de las acusaciones y esto les da el poder de actuar bajo el márgen de la ley.

cultura de la muerte

Es a este tipo de personas e instituciones a las que se enfrentó José María, ¡que coraje! José María nos enseñaste el verdadero valor de la vida, ¡de toda vida humana! incluso de aquella que se gesta en condiciones adversas y misteriosas, incomprensibles, pero así es la vida.

Cada uno de nosotros llegó a este mundo en circunstancias especiales, ¡únicos! ¡misteriosos! muchos no la buscamos, así como tú José María y hoy gozamos de la aventura de la vida, dicha de la que no podrás gozar mi pequeño y contigo son muchos los que tienen ese destino trágico. ¡Eres nuestro héroe pequeñín!

Fueron contra ti expertos en resolver problemas, no eran principiantes: ¡no! conocían bien su oficio, fueron sigilosos, calcularon bien los tiempos y llegado el momento te emboscaron, te dejaron sin defensas, no tenías salida, además fueron muy estratégicos, descuidaron a tus amigos y tu nana. Cuándo te tenían en su poder, hicieron lo que venían buscando: resolver el problema, el problema eras tú pequeñín. No les importó siquiera tu diminuto tamaño, tu indefensión, el problema necesitaba una solución y la mejor manera era desaparecer el problema, así lo hicieron.

¿Es justo quitar una vida humana para resolver un problema? ¿Es justo contratar un sicario para resolver un problema? (Papa Francisco, audiencia 11/10/2018)

defensa de la vida

José María tenía amigos, amigos de los buenos, de aquellos que te aman por lo que eres, no por lo que das, eran amigos que ganó en su pequeña y corta historia, a ellos acudió a pedir ayuda ¡se la dieron!, aún más, asumieron su defensa desde el primer momento y es que se ganó el amor y el afecto, aunque a decir verdad, también habían personas que no se identificaron con su causa y fue vista con sospecha como el enemigo a quien se debía eliminar si o si, porque su causa no ayuda al logro de los objetivos del sistema.

Hoy el sistema es lo más importante, el sistema está por encima de las personas y de sus derechos. Este sistema dice quien vive y quien muere, está compuesto por implacables jueces que fácilmente olvidan su historia y se lanzan contra la historia de los demás: los sobrantes, los excluidos, los pobres, los pequeños, los indefensos, etc.

A José María le protegía la ley, él gozaba de un derecho humano fundamental: la vida, pero le fue negada por las mismas personas e instituciones que debían ser sus garantes, los que debían cuidar de él, pero quedó solo, perdido, tenía bastante en su contra, sus argumentos no fueron escuchados, mucho menos valorados, en tanto las acusaciones eran inmensas, tenían el peso de la ley, hasta la denominada Defensoría del Pueblo se volvió contra él, ¡que tragedia! José María solo contaba con su corazón que latía mil por hora,esto se demostró a sus acusadores pero estos pensaron que era pura imaginación, en realidad el corazón no latía decían, por eso decidieron acabar con él.

vida humana

Su muerte no acaparó el titular de los grandes medios de comunicación, solo sus amigos se acordaron de él, pidieron al cielo para que le reciba y le otorgue el mejor lugar, el que corresponde a los grandes héroes, de esos que suele estar lleno el cielo.

!Hasta pronto pequeñín¡, ahora te corresponde luchar por la vida desde el cielo junto a ese ejército de angelitos, ya contamos con tu ayuda, nos diste fuerza y valor para tomar tu causa que es la causa de los pobres, de los indefensos, de los pequeños, de los que menos valor tienen para este mundo.

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