Nadie se condena por comer un rico plato de comida en la noche de navidad

Ya pasó la navidad 2022 y nos encontramos en un nuevo día donde recordamos a San Esteban.

La navidad, mejor dicho, los preparativos para la navidad fueron intensos. Si bien el comercio es quien suele beneficiarse en gran medida por esta gran fiesta, no menos importante es el empeño que las familias hacen para celebrar la navidad.

De todas las fiestas anuales, la navidad es la fiesta que une a las familias, por eso podemos decir que la navidad es la fiesta de la familia y esto es muy importante como para renunciar a ella.

Las familias están hechas de personas y las personitas que más esperan de la navidad son los niños y es que la navidad es la fiesta de un niño, el niño Dios y lo que celebramos en la navidad es su nacimiento.

Navidad viene de natividad, una palabra latina que significa nacimiento.

La navidad no es la fiesta, las comidas, los regalos, etc. La Navidad es un acontecimiento y como tal se la debe celebrar. ¿Quién no celebra el nacimiento de un hijo o hija? ¡todos celebramos la vida¡ es propia de nuestra naturaleza y de nuestra fe.

Uno podría celebrar con pan y agua, ¡bien por ello! otro podría celebrar con arroz y tomates, ¡bien por ello! y otros podrían celebrar con una rica picana, ¡bien por ello! Lo importante es celebrar y los grandes acontecimientos se deben celebrar, con cuánta más razón el nacimiento del niño de Dios.

Pero tristemente el mundo protestante viene tergiversando la navidad y haciendo mal interpretaciones de la sagrada escritura (como casi siempre lo hacen) para hacer creer a sus adeptos y a católicos poco instruidos que la navidad es un acto profano que Dios no aprueba.

Existen publicaciones protestantes que son «verdaderas» falacias y todo por atacar la fe católica, por eso no podía quedarme callado y decidí escribir este artículo.

Vayamos al fondo de la cuestión. La publicación en video tiene como cita de referencia a Dn 1, 8 que textualmente dice lo siguiente:

“En lo íntimo, Daniel se propuso no contaminarse con la ración de comida y bebida del rey que se le daba y le pidió al jefe de los eunucos que no se le obligara a contaminarse”. (RV 1960)

Como expliqué anteriormente, la navidad es un acontecimiento del nacimiento del niño Dios, celebramos su encarnación ya que gracias al sí de Maria su madre, este niño vino al mundo para salvarnos (Lc 2,11). Esto no es poco, es mucho más de lo que podamos imaginar. Este acontecimiento cambió radicalmente la vida del mundo, cambió y sigue cambiando la vida de millones de personas y esto debemos celebrar.

Esta celebración nadie nos lo puede quitar, mucho menos un texto del Antiguo Testamento que hace referencia a la deportación en Babilonia que tuvieron que pasar Daniel y sus compañeros Ananias, Azarias y Misael. Daniel era un hebrero fiel a la ley recibida, pero, ¿de qué ley hablamos? ¿del antiguo o del nuevo pacto? cualquiera se dará cuenta que habla del antiguo pacto, del pacto que además decía: ojo por ojo, diente por diente.

¿Pero Cristo vino a imponer el antiguo pacto o un nuevo pacto? Al parecer los hnos. separados viven aferrados al antiguo pacto (cuando les conviene) y usan sus textos para intentar explicar el nuevo pacto, ¿no será al revés?¿no será que el antiguo pacto se entiende o se debe interpretar a la luz del nuevo pacto? ¿para qué vino el niño Dios? ¿para vivir en el antiguo pacto? ¿o para instaurar un nuevo pacto?

El niño Dios llega con un nuevo mensaje, que es él mismo y esta nueva alianza (Hb 8,6-13; 9,15-28) se sellará en el gólgota.

Con Cristo ya no estamos sujetos a la ley mosaica (Gal 3,23-26) sino a la ley del amor (Mt 22,34-40). Lo que daña al hombre no es lo que viene desde el exterior sino lo que sale de su corazón (Mt 15, 17-20), no es la comida ni la bebida lo que daña al hombre sino su incapacidad de amar al otro.

Para entender el libro de Daniel debemos conocer el contexto en el que está escrito todo el capítulo 1, así nos daremos cuenta que el problema de Daniel no eran las comidas en sí (Dn 1,8), sino el quebrantar la ley implicaba la apostasía y esto era terrible para un hebreo. Y otro elemento importante del texto es que Dios tiene un plan de salvación para su pueblo y esto hace que Daniel y sus compañeros caigan bien a Nabucodonosor y ser elegidos para el servicio del rey, por eso estos jóvenes debían ser bien parecidos, debían estar bien alimentados para estar físicamente bien. Este es el contexto del capítulo 1 de Daniel, no otro.

Es una perversión usar el texto bíblico para decir lo que no es, y mucha gente sencilla y poco formada cae en estas redes del error que fomentan constantemente los hnos separados y que deforman el mensaje cristiano.

El capítulo 1 del libro de Daniel nada tiene que ver con la navidad ni siquiera remotamente, además ya vimos que Mt 15,20 dice que lo contamina al hombre no es el cumplimiento de la ley sino lo que sale de la boca del hombre (Mt 15, 18).

Celebrar la navidad con la familia comiendo un rico pavo, una deliciosa picana acompañada de un delicioso vino y/o cantando villancicos no contamina al hombre, no lo hace imperfecto ni le quita el acceso al cielo, ¡nadie se condena por comer un rico plato de comida en la noche buena! lo que de verdad contamina al hombre es el pecado y esto sale del corazón del hombre, por eso en la iglesia todos los días iniciamos nuestra oración proclamando el salmo 94 que dice: si hoy escuchas la voz del Señor, no endurezcan tu corazón.

(Respondiendo a hno. protestante en referencia a la cita de Dn 1, 8)

2 comentarios en “Nadie se condena por comer un rico plato de comida en la noche de navidad”

  1. Del artículo pondero la claridad y contundencia con que se desmonta una mala interpretación (¿quizás a propósito?) de lo que es la comida navideña; pero también pondero la mesura de la respuesta. Desde que en el evangelismo, por llamar de alguna manera a todos los grupos cristianos derivados del protestantismo histórico, no hay un órgano llamado Magisterio, no se pueden evitar los abusos de las interpretaciones individualistas de la Escritura a la que se puede forzar a decir lo que al individuo le parezca o convenga en ese momento. El perjuicio que pueden causar estos abusos entre los mismos «evangélicos» y católicos hacen necesarias respuestas como las de este artículo. Por último, la fe crea cultura. En Bolivia la fe católica ha creado una cultura, en este caso, relacionada con la Navidad, y la cultura es vida, que es una vida bien vivida cuando la cultura procede de una recta doctrina de fe.

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