
El Papa Francisco murió con las botas puestas, esto es, dando todo de sí hasta el último momento de su vida. La última actividad en la que se le vió fue el domingo de pascua donde quiso estar al menos algunos minutos con su feligresía y al día siguiente 21 de abril, lunes de la octava de pascua, fallecía.
Su muerte dejó perplejos a casi todo el mundo. Sabíamos que estaba mal de salud, que estuvo hospitalizado más de 30 días y de allí volvió mucho más delicado aún, su rostro cambió, ya no era el de antes.
Si bien ya lo veíamos disminuido en su salud, en principio con el bastoncito, luego la silla de ruedas y finalmente su hospitalización, de allí ya no salió bien, al menos eso se podía constatar en sus fugaces apariciones.
Se nos fue un gran Papa, un gran hombre, pero sobretodo un gran cristiano. Cuando se le preguntó como quería ser recordado dijo: yo soy un pobre desgraciado al que Dios tuvo misericordia, con esta verdad puedo ser recordado muy bien.
Mañana sábado 26 de abril de 2025 será enterrado en la Basílica Santa Maria la Mayor, un lugar especial para él, un lugar donde está la madre de Dios, que también es nuestra madre. Francisco tenía una predilección por la virgen María, por eso en cada viaje se enconmendaba a ella y a su retorno le daba las gracias.
De seguro no tendremos un Papa Igual a él, pero espero que Dios nos regale un nuevo Papa con el corazón de Francisco.
Dejó un hermoso legado, espero no sea facílmente olvidado. Hoy con la tecnologia de la información cubriendo cada centrímetro del fallecimento del Papa Francisco es fácil darse cuenta que ya no se habla de su muerte, sino de quien será el próximo Papa.
Por eso quise hacer un video, aunque sé que no será muy visto por el público, para hablar de un acontecimiento real y verdadero: la muerte y nuestra muerte.
Si bien la muerte del Papa Francisco conmocionó al mundo entero, dificilmente imaginamos en la muerte personal. Hablar de ella siempre es incómodo, mejor no hacerlo.
Por eso ahora les comparte este video para que pueda llegar a tu corazón y a partir de ella te prepares, nos preparemos, para el día que Dios nos llame a su presencia y así como el Papa Francisco, nos encuentre con las botas puestas y hayamos preparado nuestro testamento espiritual.

