Es el titular de una publicación en las redes sociales y efectivamente el padre Sam (Samuel Bonilla) se casó.

¿Quién era el padre Sam?
Era un sacerdote salvadoreño de la Arquidiócesis de Tegucigalpa. Se hizo bastante visible en Facebook con su página “Padre Sam” (1.8 millones de seguidores), en ella compartía sus homilías y reflexiones siempre bien dirigidos, lo hacía casi todos los días y en internet ésta es la mejor estrategia para crecer y tener mayor visibilidad y él lo sabía muy bien, algo que siempre me llamó la atención es que siempre aparecía con el alba puesta, así como lo hace el padre Cornejo y otros sacerdotes que incursionaron en la pastoral digital, asimismo en sus propias palabras el apostolado lo lleva gracias al apoyo de un equipo de más de cincuenta personas que le permite grabar, editar, publicar y responder los comentarios que las personas van dejando en sus redes sociales.
Era un sacerdote bien parecido y con un gran carisma para conectar con las personas quienes empezaron a seguirle en gran cantidad hasta crear varios grupos de whasapp que se llenaban con bastante facilidad, lo cual no es nada sencillo el conseguir, en ella se compartía el rezo de laúdes y de vísperas. Los grupos continúan aún vigentes, continúan las publicaciones que sus colaboradores van publicando día a día.
Un detalle que no puede pasar desapercibido es que sus redes sociales empezaron a crecer bastante y recuerdo que cuando llegó a los quinientos mil seguidores en Facebook el apostolado lo dedicó al Sagrado Corazón de Jesús y creo que estuvo cerca de tres años, no recuerdo muy bien, y en la última ocasión mencionó que tendría un año sabático, tiempo en el cual ninguno de sus seguidores lo abandonó.
A su retorno todos los seguidores se sentían muy felices de verlo nuevamente, en sus declaraciones afirmaba que algunas cosas habrían de cambiar y propuso una buena estrategia de marketing que él manejaba a la perfección y empezó a crear un clima de misterio, creo que fueron alrededor de seis videos donde en cada una de ellas iba mostrando el cambio que se venía, indudablemente algo estaba sucediendo y casi nadie se dio cuenta de lo que verdaderamente pasaba con el padre Sam.
Al final dijo que habría un cambio en el nombre de sus redes sociales, una de ella ahora se llamaría “cathopray” una página destinada exclusivamente a la oración de la liturgia de las horas (no creció tanto como la página principal de Facebook, pero en YouTube si pasó el medio millón de suscriptores), dijo que la página principal del “Padre Sam” no era posible cambiarlo por políticas de la red social Facebook. Hoy esta página sigue publicando sus reflexiones, pero con videos de años anteriores.
(Sin lugar a dudas el Padre Sam fue bastante estratégico en hacer estos cambios ya que ahora que no ejercerá el ministerio sacerdotal, podrá seguir publicando contenido como laico que le permita seguir vigente en las redes sociales y hasta generar ingresos. Crear una comunidad digital tan grande tiene sus ventajas).
Finalmente hace un mes se publicó este video donde él personalmente informa que había salido su dispensa el 23/09/2024 (antes a este proceso se la llamaba “reducción al estado laical”) de todas sus obligaciones de su ordenación sacerdotal y del celibato sacerdotal.
Ahora nos enteramos que el padre Sam se casaba y el titular que usó una página católica fue: el padre Sam se casó. Aún no vi ninguna publicación suya al respecto, pero las imágenes están ahí. Al parecer fue una boda civil, aún no se sabe nada respecto a la boda religiosa que seguramente ocurrirá pronto si es que aún no ocurrió, ya que por estrategia puede que el padre Sam lo tenga en privado.
Ahora muchos se preguntarán, y ¿cuál es el dilema? Y con esta reflexión deseo concluir este artículo.
Ha habido muchos casos de sacerdotes que abandonaron el ministerio sacerdotal, nada más quiero mencionar algunos: el padre Cutie (famoso e infuencer, que luego se pasó a otra iglesia) y el padre Dany, fundador de iMision, igualmente famoso e influencer, pero sabemos que continúa en la iglesia, no generó polémica.
¿Qué hay de común en los tres sacerdotes? Todos son jóvenes y bien parecidos, ¿una coincidencia? Podría ser, y otro detalle es que todos ellos ganaron notoriedad en las redes sociales hasta convertirse en “influencers” y así podríamos ver otros aspectos más, pero no es parte de este análisis.
La iglesia es consciente, pienso, que no todos sus hijos sacerdotes son realmente vocaciones sacerdotales – en lo personal he conocido algunos casos – lo mismo pasa con los matrimonios, ¿cuántos se casan sin estar llamados a la vocación matrimonial? ¡muchos! Y ahí están los divorcios a la orden del día, pues algo parecido sucede con los sacerdotes y su vocación.
Cuando un matrimonio sabe que no son el uno para el otro, aún cuando hayan pasado muchos años de matrimonio, recurre a los tribunales eclesiásticos para iniciar la nulidad de su matrimonio, por supuesto cumpliento una serie de requisitos y los sacerdotes deben recurrir a la santa sede y en última instancia a la decisión del Papa que otorgará o no la dispensa del ministerio sacerdotal.
El padre Sam obtuvo la dispensa, por lo cual ahora está liberado de la promesa del celibato, es decir podría asumir un nuevo estado, el del matrimonio, pero no dejará de ser sacerdote.
Hasta acá todo bien, pero estos hechos públicos de sacerdotes que abandonan el ministerio sacerdotal están provocando, a mi humilde juicio, la relativización del sacerdocio ministerial.
Que un sacerdote luego de su dispensa pueda casarse, esta bien claro y es un derecho que adquiere para su vida personal, pero deja la vocación sacerdotal en un “estado” poco serio y hasta poco creíble, sobretodo ahora donde sectores progresistas piden se quite el celibato sacerdotal y que hayan sacerdotes casados, es más se está pidiendo la ordenación sacerdotal de mujeres. De estos temas hablaremos en otros artículos.
En la iglesia debemos cuidar nuestras vocaciones sacerdotales y matrimoniales, no se los puede dejar solos y muchas veces sin un debido seguimiento.
El factor detonante, pienso, de esta relativización del sacerdocio lo constituyen las redes sociales, existen otros motivos, sí; En las redes sociales se ve y se escucha de todo, más adelante dedicaré más artículos a este tema. Pienso que es un peligro dejar que los sacerdotes jóvenes se expongan al escrutinio del ojo público, mucho más aún si se convierten en “influencers” con millones de seguidores. Que existen casos de sacerdotes jóvenes evangelizando en las redes sociales no cabe duda y lo hacen muy bien.
El servicio que presta un sacerdote a través de su ministerio es inmenso, ¡qué haríamos sin sacerdotes que puedan celebrar la eucaristía todos los días! ¡La iglesia estaría sin Cristo! Por que un sacerdote actúa in persona Cristi, por eso que importante es tener sacerdotes que amen su vocación, sacerdotes con madurez personal, emocional y espiritual. ¡Los hay muchos y cuanto bien nos hacen! Pero un sacerdote sin estos atributos, tarde o temprano terminará dudando de su ministerio y al final solicitando la dispensa al Papa, porque también es verdad que muchos no lo solicitan, simplemente abandonan el ministerio.
La vocación sacerdotal al igual que la vocación matrimonial es un camino de santidad, pero sujeto a las exigencias de la vida donde no existen los atajos, solo una cruz en quien apoyarse: Cristo el Señor. Por eso no podemos ni debemos, y me incluyo, relativizar el ministerio sacerdotal y lamentablemente cuando se la expone al escrutinio público en las redes sociales las personas no siempre tienen la madurez para discernir lo que está sucediendo con la persona, por eso termino este artículo con este duro comentario: “una mujer que hace caer a un sacerdote, dará grandes y muy grandes cuentas a Dios.”
El objetivo de este artículo no es juzgar al Padre Sam ya que él ahora tiene la dispensa para contraer matrimonio, él siguió todos los pasos necesarios para ello, pero sí ser objetivo con lo que está pasando hoy con el sacerdocio.
Pd. Publico este artículo en función a mis propios datos y lo que logré recordar el tiempo que fui seguidor suyo.
La imagen corresponde a la publicación de una página católica.
