Hoy domingo 23 de enero de 2022 la Iglesia católica celebra el domingo de la Palabra de Dios, esta celebración fue instituida por el Papa Francisco el año 2019.
Toda liturgia eucarística siempre está precedida de la Palabra de Dios.
En la liturgia de la palabra, Dios entabla una conversación con el hombre, le habla al corazón, le consuela, como dice Isaias: consolad a mi pueblo y hablad al corazon de Jerusalen. (Is 40, 1-2)

Pablo en la carta a los Hebreos sostiene que la Palabra de Dios es como espada de doble filo, (Hb 4,12) viva y eficaz que penetra la raiz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Es la Palabra de Dios que nos introduce en el día del Señor, en la fiesta de las fiestas: la Eucaristía.
Para el católico es muy importante conocer las escrituras, de lo contrario, como reza el dicho: católico ignorante seguro protestante.

Por eso el gran exégeta San Jerónimo sostenía que «ignorar las sagradas escrituras es ignorar a Cristo«.
Las sagradas escrituras son alimento del alma. Así como el cuerpo necesita alimentarse bien para verse bien, también el alma necesita del alimento espiritual que viene dada por la Palabra de Dios.
Por eso la Palabra de Dios, las sagradas escrituras, la Biblia, debe ocupar un lugar muy importante en la vida familiar, en lo posible se recomienda se pueda entronizar y colocar en un lugar adecuado.
Cristo es la Palabra de Dios, es el mismo ayer, hoy y siempre, (Hb 13,7-8) trasciende el tiempo y en cada generación se actualiza para hablar al corazón del hombre de hoy.

En la audiencia general del 7 de noviembre de 2007, el Papa Benedicto XVI decía lo siguiente:
“No debemos olvidar nunca que la Palabra de Dios trasciende los tiempos. Las opiniones humanas vienen y van. Lo que hoy es modernismo, mañana será viejísimo. La Palabra de Dios, por el contrario, es palabra de vida eterna, lleva en sí la eternidad, lo que vale para siempre. Por tanto, al llevar en nosotros la Palabra de Dios, llevamos la vida eterna”. (leer la audiencia del Papa emérito Benedicto XVI)

Como dice el evangelio de San Juan: Al principio existía la Palabra,y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. (Jn 1,1-4)
Y el Papa Francisco en la celebración del 23 de enero de 2022 sostiene:

«Todo comenzó con la Palabra que Dios nos dirigió. En Cristo, su Palabra eterna, el Padre «nos eligió antes de la creación del mundo» (Ef 1,4). Con su Palabra creó el universo: «Él lo dijo y así sucedió» (Sal 33,9). Desde la antigüedad nos habló por medio de los profetas (cf. Hb 1,1); por último, en la plenitud del tiempo, nos envió su misma Palabra, el Hijo unigénito (cf. Ga 4,4). Por esto, al finalizar la lectura de Isaías, Jesús en el Evangelio anuncia algo inaudito: «Esta lectura se ha cumplido hoy» (Lc 4,21). Se ha cumplido; la Palabra de Dios ya no es una promesa, sino que se ha realizado. En Jesús se hizo carne. Por obra del Espíritu Santo habitó entre nosotros y quiere hacernos su morada, para colmar nuestras expectativas y sanar nuestras heridas. (leer la homilia del Papa Francisco)
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