¿Qué Pregón pascual se debe cantar en la Vigilia pascual?

que pregon pascual cantar en pascua

Introducción

El Pregón pascual, también conocido como Exulted es el himno de apertura de la vigilia pascual, la celebración litúrgica más importante del calendario cristiano. Este himno solo se la canta una vez al año, por eso es muy importante su debida preparación y ensayo con la asamblea litúrgica. 

El Pregon pascual inserto en la vigilia pascual  fue un redescubrimiento del movimiento litúrgico que dió origen al Concilio Vaticano II.

Los antecedentes del Pregon pascual la encontramos a finales del s. IV y a partir de ahí el texto ha sufrido varias adaptaciones hasta finalmente llegar al texto oficial que hoy tenemos, lo que indica que en materia de los textos litúrgicos la inmutabilidad no existe, exceptuándose las palabras de la consagración y que son tomados de la última cena del Señor (SC 21), el texto refiere lo siguiente:

Para que en la sagrada Liturgia el pueblo cristiano obtenga con mayor seguridad gracias abundantes, la santa madre Iglesia desea proveer con solicitud a una reforma general de la misma Liturgia. Porque la Liturgia consta de una parte que es inmutable por ser la institución divina, y de otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden y aun deben variar, si es que en ellas se han introducido elementos que no responden bien a la naturaleza íntima de la misma Liturgia o han llegado a ser menos apropiados.

El Pregon pascual la puede cantar el sacerdote y el diácono, pero también está permitido que lo haga un laico debidamente formado y que haya sido designado por el celebrante.

El Pregón pascual deslumbra no solo por su estructura musical, sino por el contenido que expresa en palabras del cantor la historia de la salvación, que es nuestra historia y cómo Dios ha intervenido en ella hasta decir esta gran frase: Necesário fue el pecado de Adán, que ha sido borrado por la muerte de Cristo. Feliz culpa que mereció tan grande redentor! ¡oh feliz culpa! 

El canto del Pregón pascual dura aproximadamente diez minutos, por eso quien no está familiarizado con esta parte de la vigilia pascual terminará aburriéndose, sobre todo si no participa en el canto y las respuestas del pueblo, actuando como un simple espectador, por eso es importante que dicho himno sea conocido por todo el pueblo de Dios, previo una seria catequesis.

Pienso que acá se ve la importancia de las catequesis cuaresmales, propias de la iniciación cristiana de adultos, que debidamente diligenciadas podrían ser el puente para acercar a la feligresía con la riqueza de la liturgia pascual.

¿Qué Pregón pascual cantar?

La IGMR nos presenta el texto oficial del himno del Pregón pascual con una melodía gregoriana que es cantada por un sacerdote, diácono o un laico. En muchos lugares también se las canta en latin, pero la desventaja de hacerlo así es que el pueblo ya no participa, solo el cantor. 

Algo similar sucede cuando se canta con la melodia gregoriana en lengua vernácula. Sin duda esto manifiesta la necesidad de una seria catequesis, no solo cuando se habla de la ejecución del pregon pascual, sino de una formación litúrgica integral.

Desde hace más de cincuenta años, fruto de la renovación del Concilio Vaticano II, surgió otro modelo para cantar el Pregon pascual al que llamaremos “popular” el cual no cambia el texto oficial, sino que la adecúa al canto así como se hacen por ejemplo cuando se salmodian los salmos de la liturgia de las horas. Este modelo de pregon ha tenido una gran aceptación en muchas diócesis de todo el mundo y en el pueblo de Dios. Este modelo fue compuesto por el Señor Francisco (Kiko) Arguello para las Comunidades Neocatecumenales y que se la canta a viva voz al inicio de la vigilia pascual.

Los detractarores de este bello himno en versión “popular” sostienen que esta versión no es válida para ser cantada en la vigilia pascual, para ello citan la instrucción Redemtionis Sacramentum (RS) No. 59 que dice lo siguiente:

Cese la práctica reprobable de que sacerdotes, o diáconos, o bien fieles laicos, cambian y varían a su propio arbitrio, aquí o allí, los textos de la sagrada Liturgia que ellos pronuncian. Cuando hacen esto, convierten en inestable la celebración de la sagrada Liturgia y no raramente adulteran el sentido auténtico de la Liturgia.

Para ello es bueno ver el contexto de dicho párrafo. 

En el capítulo III de Redemtionis Sacramentum en los números que van del 48 -74 el documento refiere a la celebración correcta de la santa misa. En la primera parte nos habla de “la materia de la santísima eucaristía”, en la segunda parte de “la plegaria eucarística”, en la tercera parte de las “otras partes de la misa” y en la cuarta parte “la unión de varios ritos con la celebracion de la misa”.

Este documento surgió a pedido del Papa san Juan Pablo II a la Congregación Para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos sobre algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía.

Además fue una respuesta frente a los abusos litúgicos que se estaban cometiendo en la celebración de la Eucaristía.

Claramente el numeral 59 de RS hace referencia a “los textos de la sagrada liturgia” que cuando son alterados convierten en inestable la celebración de la sagrada liturgia y no raramente adulteran el sentido auténtico de la liturgia.

Por ningún parte asoma la posibilidad de referirse al texto del Pregón pascual que se inserta en el misterio pascual que tiene su respectiva ordenación litúrgica.

¿Qué nos dice el magisterio de la Iglesia?

Misal Romano – Vigilia pascual en la noche santa donde en el quinto párrafo del número 17 dice lo siguiente:

El pregón puede ser cantado también en su forma más breve. Las Conferencias Episcopales pueden adaptar el pregón, para que puedan ser insertadas en él algunas aclamaciones del pueblo.

En primera instancia observamos que existen dos versiones del Pregón pascual, una larga y otra corta, pero el detalle está en la potestad que tienen las Conferencias Episcopales para adaptar el pregón, para que puedan ser insertadas en él algunas aclamaciones del pueblo. 

Entendido así queda claro que el Pregón pascual no solo debe ser ejecutado por el cantor, como muchas veces sucede con el modelo gregoriano, sino que se necesita la participación del pueblo y este es y ha sido el deseo del Concilio Vaticano II y la misma Redemtionis Sacramentum lo expresa en los numerales 36-42.

Asimismo en la Carta circular de la Congregación para el culto divino, sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales en el número 42 dice:

Tiene una importancia especial en las celebraciones de la Semana Santa y, especialmente durante el Triduo pascual, el canto del pueblo, de los ministros y del sacerdote celebrante, porque es concorde a la solemnidad de dichos días y también porque los textos adquieren toda su fuerza precisamente cuando son cantados.

Se invita a las conferencias episcopales de los obispos, en el caso de que no lo hubiesen ya hecho, a que tomen las medidas necesarias para dotar de melodías adecuadas a los textos y aclamaciones que, por su misma naturaleza, reclaman ser cantados. Dichos textos son (mencionamos solo el inciso correspondiente):

c) las aclamaciones durante la procesión con el cirio pascual y las del pregón pascual, el «Aleluya» responsorial, las letanías de los santos y la aclamación que sigue a la bendición del agua.

No se omitan con facilidad los textos litúrgicos de los cantos para la participación del pueblo; procúrese que sus traducciones sean provistas de melodías adecuadas. Si dichos textos no están todavía disponibles para ser cantados, provisionalmente escójanse textos semejantes.

Y líneas más abajo del mismo numeral dice:

Prepárense también melodías adecuadas que faciliten el canto de los textos de la Pasión, del pregón pascual y de la bendición del agua bautismal.

En las iglesias importantes utilícese también el abundante tesoro de música sagrada antigua y moderna; téngase en cuenta, sin embargo, la necesidad de una adecuada participación de los fieles.

¿El Pregon pascual puede ser cantado en una melodía distinta al gregoriano?

La respuesta es un rotundo SÍ como se acaba de mostrar tanto en el Misal Romano sobre la Vigilia pascual como en la carta circular de la Congregación para el Culto Divino.

¿Cuál es el papel de los obispos y las Conferencias Episcopales?

En la Instrucción del Misal Romano, capítulo IX lleva por título: Adaptaciones que corresponden a los obispos y a las conferencias de los obispos y en el número 386 dice:

La renovación del Misal Romano llevada a cabo en nuestro tiempo, por mandato de los decretos del Concilio Ecuménico Vaticano II, puso cuidadosa atención y esmero en que todos los fieles pudieran tener, en la celebración eucarística, aquella participación consciente y activa, que exige la naturaleza misma de la Liturgia y a la que los mismos fieles, en virtud de su condición, tienen derecho y obligación.

Sin embargo, para que la celebración responda más plenamente a las normas y al espíritu de la Sagrada Liturgia, en esta Instrucción y en el Ordinario de la Misa se proponen algunas ulteriores adaptaciones que se confían al juicio del Obispo diocesano o de la Conferencia de Obispos.

Y en el numeral 393 dice:

Atendiendo al lugar eminente que tiene el canto en la celebración, como parte necesaria o integral de la Liturgia, corresponde a las Conferencias de Obispos aprobar las melodías apropiadas, especialmente para los textos del Ordinario de la Misa, para las respuestas y las aclamaciones del pueblo, y para los ritos especiales que ocurren durante el año litúrgico. Les corresponde también juzgar qué formas musicales, qué melodías y qué instrumentos musicales pueden admitirse en el culto divino y hasta qué punto pueden ser realmente adaptados o adaptarse al uso sagrado.

Dicho todo lo anterior podemos decir lo siguiente: La liturgia del Camino Neocatecumenal fue aprobado por la Santa Sede y puesto a disposición de los obispos, por eso en el Art. 13, parágrafo 2 de su estatuto dice: Los catecúmenos celebran la Eucaristia dominical en la pequeña comunidad, después de las primeras vísperas del Domingo. Tal celebración se realiza según las disposiciones del Obispo diocesano

Conclusión

  • El Misal Romano presenta un texto oficial del Pregón pascual, con una melodía gregoriana tradicional, pero también reconoce una forma breve.
  • Se otorga a las Conferencias Episcopales la autoridad para adaptar el Pregón, incluyendo la inserción de aclamaciones del pueblo, lo que implica una flexibilidad en su ejecución.
  • El Magisterio de la Iglesia enfatiza la importancia del canto y la participación del pueblo en las celebraciones litúrgicas, incluyendo el Pregón pascual, y anima a las Conferencias Episcopales a proveer melodías adecuadas para facilitar esta participación.
  • Se reconoce la validez de melodías distintas a la gregoriana, siempre que respeten el texto oficial, con el objetivo de fomentar una mayor participación de la asamblea.
  • El ejemplo del Pregón pascual del Camino Neocatecumenal, con su melodía «popular» y participativa, se presenta como una adaptación válida al texto oficial, respaldada por la aprobación de los obispos diocesanos y/o las Conferencias Episcopales.

En definitiva, el documento aboga por una comprensión del Pregón pascual que priorice el texto litúrgico oficial y la participación activa del pueblo, permitiendo y fomentando la adaptación musical a través de las directrices de las Conferencias Episcopales para lograr una celebración más viva y significativa de la Vigilia Pascual. La clave no reside en una melodía única e inmutable, sino en la fiel proclamación del misterio pascual con una melodía que involucre a toda la comunidad creyente.

Y como colofon de este artículo quiero terminar con las palabras del Papa Francisco en EG 49 que dice: No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos. Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida. Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera  hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansasrse: “¡Dadles vosotros de comer!” (Mc 6,37).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio